Hace tiempo que quiero escribir sobre este tema pero sacar algunos minutos de tranquilidad para pensar cómo hacerlo se ha convertido en una misión imposible. Sin embargo, ciertos acontecimientos que han ocurrido a mi alrededor últimamente me han permitido encontrar el enfoque perfecto. Siempre pensamos sobre religión en términos científicos, pero ¿qué tiene de religioso la ciencia?
En cuanto a creencia en algo, en el mundo científico encontramos muchas personas profundamente religiosas, pero muchas más supersticiosas. ¿Somos los científicos supersticiosos? La respuesta, contundente, SI. La diferencia entre religión y superstición es grande, hay que ser consciente de esto. Pero están emparentadas.
Es normal que, como consecuencia de nuestro trabajo, tengamos la necesidad de tener todo bajo control, desde los sujetos de estudio a las condiciones en las que dicho estudio se realiza. Sin embargo, muchas veces damos tanta libertad a esa necesidad real que termina convirtiéndose en algo mágico, así como en una esclavitud. Todos tenemos malas rachas de resultados y, cuando al final del túnel encontramos la solución, la manera en que llegamos a ella se convierte en LA VERDAD. ¿Con razón? Obviamente NO.
Todos tenemos nuestra superstición particular y por eso es tan importante cambiar, viajar. Te das cuenta de que no solo es tu manera la que funciona, la de los demás también. Al final, viajar, cambiar, es una cura para muchas enfermedades. Y en este negocio mucho más. Cuando en investigación se apela a la necesidad de cambiar de laboratorio, evitar que la gente realice toda su carrera investigadora en el mismo sitio, no es solo por evitar la endogamia, que también. Se evita la superstición, que es aún peor.
PD: hoy en El País.
lunes, 14 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada